La Tierra se aplana

La tierra se aplana… pero sigue habiendo dificultades.

Hará como una semana y media me encomendaron ayudar con su internet a un profesor proveniente de México que venía a impartir un curso de doctorado en la UCM: tenía problemas para mantener videoconferencias por skype. El problema era de dificil solución, pues radicaba en una conexión excesivamente lenta en los colegios mayores propiedad de la Universidad y el problema no era sólamente suyo, sino que lo sufren todos los que allí se alojan. Al final concluyó en la necesidad de comprarse un modem usb para poder hablar con su familia con relativa normalidad y me enseño todas las tarifas que tenía miradas. Yo ya iba sobre aviso en que las tarifas de internet movil atentan abiertamente contra la neutralidad en la red pero, sinceramente, no me esperaba que fuese para tanto: límites de transferencia a precios impagables (me daría vergüenza pedir 25€+IVA por 1GB/mes) y limitaciones en VoIP.

Parece que las fronteras se debilitan y que las distancias se acortan: un profesor viene con total naturalidad a dar clases a Madrid, pudiendo mantener el contacto con su familia en México… pero no todo fué tan fácil. Resulta que no puedes tener un teléfono (o un modem en este caso) sin tener un permiso de residencia en España y una cuenta bancaria nacional (bueno, comprensible, el capital tampoco se mueve libremente); este problema se soluciona si te vas a unas tarifas pre-pago, que no se ofrecen en tienda en prácticamente ningún operador y donde la tarificación pasa a ser por MB descargado. Solución: un estudiante hondureño vecino suyo (con NIE de estudiante) decidió hacer los papeles a su nombre y yo me pasé también por la tienda a ver cómo terminaba todo. Tras dificultades indefinidas a la hora de tramitar los papeles para el dispositivo y una hora de llamadas a “información Movistar” después resulta que el motivo por el cual era imposible emitir la tarjeta sim es porque todo ciudadano no español debe hacer un depósito de 300€ para poder abrir un contrato en Movistar. Tras un momento demasiado tenso de malestar y sentimiento abierto de discriminación… los papeles están a mi nombre, con la cuenta del banco del estudiante hondureño y para uso del profesor mexicano. Y todo esto con movistar, que da servicio en México.

Esta historia que parece estar fuera de contexto, pero creo que aporta una visión tanto del tráfico de personas como de “negocios”. Cómo bien se explica en “La Tierra es plana” la globalización no es un fenómeno nuevo, pero nunca como hasta ahora se habian reducido tanto las distancias y se habían facilitado las interacciones entre los individuos sin necesidad de un actor intermedio, cada vez es menos necesaria la idea de la globalización como proceso asimilado a los estados y las interacciones personales se acercan hacia el idílico asintótico de la red distribuida de interconexión e intercomunicación (y, si la esencia del hombre es el trabajo, cada vez estaría más cercano el intercambio del mismo entre presonas de la esencia de su producción de forma libre y sin intermediarios).

Pero claro, tanto en “La Tierra es plana” como en “La globalización es buena” observo el mismo problema: una globalización centrada en el discurso de la globalización de los grandes oligopolios que ya han disfrutado de su posición con el estado, el discurso por el cual el pais más globalizado es aquel que más interacciones realiza con otros paises (pues claro, como bien se indica en los índices, los más pequeños). En el ensayo de Friedman se observa un discurso por el cual hay paises de segunda (en espera de que les “demos el empujón”) que están dispuestos a hacer el trabajo sucio, a llevar las cargas de nuestro trabajo pesado para que nosotros podamos pensar, crear e innovar. Este discurso me parece totalmente fallido si no conlleva una mínima defensa, como sí ocurre en el documental de Norberg de que supone un proceso de adaptación y mejora que suponga que estos paises acaban asumiendo al final todas las funciones del proceso al alacanzar sus industrias un nivel de desarrollo “equivalente” al de los paises que ahora subcontratan a los “en vías de desarrollo”. El discurso del primer capítulo de la Tierra es plana, más allá de la idea de la disminución de las distancias y la disolución de las fronteras gracias al desarrollo tecnológico, me sigue aparentando un poso malévolo justificativo de la externalización como proceso “bueno para nosotros y para ellos también porque… así consiguen un trabajillo”.

Por otro lado, “En defensa de la globalización” destila una visión más acertada, centrándose en historias ya no de “la globalización de los grandes” sino en cómo la liberalización de los mercados absoluta, favorece la competencia de los productores de zonas no desarrolladas, permitiendo así su entrada dentro de las estructuras de mercado global y favoreciendo realmente su progreso. Sin embargo, extrapola que la situación es buena y está demostrada y justificada con símplemente tres ejemplos en los cuales es muy evidente lo beneficiosa que ha sido la globalización, sin embargo, recuerdo la lectura del libro de “Política y Ciencia Política” de Sodaro, en concreto, el capítulo que escribió J.I. Torreblanca sobre la globalización para la edición española, y de cómo los datos no son concluyentes en cuanto a la relación globalización-mejora de rentas. Con esto quiero decir que son varias las condiciones que deben cumplirse para poder obtener avances. Otro recelo que me genera el documental es ese aparente “determinismo histórico” en el cual se dan las señas para obtener el “buen camino de la globalización”: 1.- Dar la tierra al trabajador 2.- Darle libertad de empresa… (cuidado, este discurso puede que no les guste a los too big to fall que pueden poseer esas tierras). Vale, coincido en que en mi opinión es el camino, pero no me convence la metodología explicativa del documental, porque no tiene por qué conllevar un éxito inmediato.

Una persona solamente es libre si es dueña de las bases de su propia subsistencia, cuando no tiene obligación alguna de rendir pleitesía a nadie y puede abandonar su red de un modo efectivo si entiende que ya no atiende a las necesidades de su propia felicidad, felicidad que sólo ella misma puede juzgar.

Declaración de montevideo

Y es que en la tierra es plana se dice:

Se nos ocurrió la palabra “globalización” para describir el cambio
que se estaba produciendo en las relaciones entre gobiernos y grandes
empresas», me comentó David Rothkopf

Cuando en esa frase hay varias cosas que me suenan bastante mal y es que otra cuestión que me inquieta es la defensa más o menos abierta del capitalismo que aparece. Debe de ser por los ambientes en los que me he movido tradicionalmente, donde yo era el raro por considerarme pro-globalización pero, para mi, el término capitalismo me resulta digamos que… doloroso, entendiendo capitalismo como un sistema injusto y mediado donde la competencia es imperfecta: “¿Por qué dicen capitalismo cuando quieren decir libre mercado?“. Una globalización del capitalismo llevaría a la extensión de modelos de capitalismo autoritario con un mayor “territorio de caza”, en cambio, una globalización del libre mercado conlleva la interacción totalmente libre entre individuos, como he dicho antes, pasar de un sistema descentralizado de negociación a una red distribuida de personas. Pero bueno, como todo sustantivo precedido del prefijo post pierde su verdadera esencia, no me molesta tanto aspirar al término post-capitalismo.

Me resulta incoherente el discurso anti-globalización y como este puede provenir de un discurso de la izquierda que ha acabado planteando unas posturas defensivas nacionalistas, llevando al indigenismo y al nacionalismo conservador del status quo y al inmovilismo social, a la negación del progreso de las sociedades y al mantenimineto paternalistas de fotos y sociedades del folclore que se mantienen cual Freaks de la parada de los monstruos y a los cuales “hay que querer” con esa visión eurocentrista cristiana. En defensa de la pluralidad y la negación del discurso hegemónico se acaban cometiendo atropellos contra la diversidad íntegra de un territorio y asumiendo idiosincrasias propias que generan uniformidad nacional. Es cierto, en la mayor parte de ellos se aprecia voluntariedad y buenas intenciones, pero con ello no basta.

El discurso de la izquierda, y del moviemiento antiglobi en general, se ha centrado mucho en la necesidad de un estado protector y corrector, obviando esa necesidad de empoderamiento de los medios productivos, es decir: la empresa. Dejar de tener miedo al término empresa (no entiendo por qué a la empresa sí se le teme y al estado no) y fomentar que el individuo sea capaz de dialogar por si mismo. El sistema estatal posterior a la Segunda Guerra Mundial se desmonorona, ya no solo interactuan los actores estatales en los procesos, la post-modernidad es evidente y entran muchas más actores individuales en cualquier proceso y además estos de desdibujan y se definen de formas diferentes. La democracia como sistema centralizador de la voluntad en un estado deja de ser tan práctica cuando las influencias no se centran en ese solo territorio y acaba generando escasez, la búsqueda de unos conceptos mínimos en vez de hacer florecer abundantes y ideas y propuestas.

A todos nos gusta comprar en Hong Kong por internet… y no tener que pagar aranceles. Mejor aún si te dicen que con ello favoreces el desarrollo de la zona. Sólo nos falta luchar contra las estructuras productivas injustas… y eso se consigue creando otras justas.

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4 Responses to La Tierra se aplana

  1. Muy bueno Pablo! La clave de todo para mi está en la famosa «ruptura de las cadenas de valor» que por un lado deslegitima el discurso de concentración de las macroempresas autoconfesando sus ineficiencias de escala. Por otro se les va de las manos: las redes de proveedores, cada vez más pequeños, acaban haciendo los productos por si mismos sin necesidad de «la marca». Ahí es donde está el paso de la globalización diseñada desde los estados y las macroempresas del capitalismo de amigotes, a la «globalización de los pequeños». Resultados: menos pobres que nunca en la historia pero mayor desigualdad en el ingreso que nunca (mayor dentro de cada país y cuanto más rico fuera). ¿De dónde esta desigualdad creciente? Sí, de la reacción defensiva del «capitalismo de amigotes» y su 1% de altos cuadros gestores…

    • me dice:

      Perdón, David, por haber tardado tanto a contestar, estas cosas de las vacaciones…
      No hay un día que no se aprenda algo interesante en el itinerario (no he activado el modo pelota, simplemente tuve que revisar el concepto de “cadena de valor”).
      Le he estado dando vueltas estos días a la metáfora del aplanamiento terrestre. Actualmente, más que aplanarse, es como si de una se tratase “transformada Z” dónde ahora ya no estamos en la suferficie exterior de la esfera, sino en la interior: casi todas las distancias se han acortado, pero siguen existiendo esas distancias aunque el camino sea más corto. Conforme globalicemos, las relaciones serán más horizontales, sin necesidad de mediación estatal (esperemos), pero… ¿no serían quizá mejor miles de planos, distintos planos, un discurso no hegemónico dónde cada uno elija entre que intersecciones de planos estar? Bueno, esto último es un tanto retórico y alegórico.

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