Compiladores de materia y el potencial “radical” de la máquina en la pequeña escala

Primero, música.

[vimeo:http://vimeo.com/56017345%5D

Y mientras tanto…

La impresión tridimiensional, la fabricación por control numérico mediante fusión de fundente, o como le queramos llamar, no es algo para nada nuevo. La tecnología es sencilla y supone tomar la esencia de cualquier fresadora de control numérico y sustituir un útil que extraiga material por otro que añada.

El motivo por el que la tecnología se ha convertido en un suceso mediático actualmente (con noticias en los medios de información industriales que, como siempre, van con retraso) y en una leyenda utópica para muchas de las perspectivas de los grupos “activistas” no es otra que la que supone la aparición de discografías de guerrilla o la proliferación desmesurada de fotografos presuntuosos. Las revolucion tecnológica de los últimos años han permitido abaratar herramientas impensables al público general. Unido a la aparición de internet y a comunidades que trabajan dentro de proceso equivalente al del software libre han aparecido modelos de impresoras 3D de bajo precio y fácil acceso. Pero no nos engañemos, hace años que la industria tenía aparatos similares para procesos de prototipaje rápido.

La cuestión no es si esta tecnología es nueva o vieja o si símplemente esta basada en una patente expirada, sino que ha alcanzado una masa crítica de conocimiento que la ha preparado para una ecolosión inminente y una extensión y normalización de su uso, que paulatinamente nos acercan a la revolución industrial artesana y casera que nos anticipaba Karson.

Este lunes me pasé por un taller que contó con gente de Clone Wars, una de las “agrupaciones” que más estan contribuyendo al proyecto Reprap. Arduino surgió porque profesores universitarios se dieron cuenta de que se podían hacer cosas más allá del material docente y formativo existente, los precios podían cambiar y volerse accesibles para motivar a los estudiantes a no ser receptores pasivos de información. Clone Wars, paralelamente también surgió por la parte de costes, aunque también de flexibilidad, al ser recurrente la dificultad para realizar la parte mecánica de las construcciones robóticas necesarias para la docencia. Llegaron así las primeras impresoras 3D a la Universidad Carlos III, mediante un profesor con ganas y una asociación de estudiantes.

Sin voluntad de publicitar ni el proyecto concreto ni la universidad, que se reduce a ser un lugar donde estas experiencias son anécdotas de hackers dispersos en una maraña de itinerarios formativos para la preparación de empleados al estilo victoriano (no me voy a ahora en esto). Pero la experiencia, ante todo me sorprendió.

Se usó la impresora, se comentó su funcionamiento y los estándares, se habló de software apropiado y de formatos soportados, de cómo se imprime por láminas y de porqué es necesario un lecho térmico para obtener buenos resultados de impresión.

Pero ante todo, me sorprendió gratamente la perspectiva dada desde la parte “tecnopolítica” de forma velada. La exposición fue clara. La producción p2p es una realidad abierta y el horizonte supone una producción no solo distribuida, sino también bajo demanda, con la mediación del propio consumidor. Hasta aquí es sencillo, lo más complicado fueron declaraciones a veces no tan evidentes en los sectores cercanos al “activismo madrileño”, como admitir claramente que el non-commercial no es una licencia libre y que el potencial comercial no solo no es malo, sino que implica la competitividad y usabilidad del desarrollo realizado, así como la generación de riqueza en el entorno (de Clone Wars han surgido dos empresas y el encargado de impartir el taller  lo decía con orgullo, en un sitio en el que quizá no sea tan habitual escuchar discursos así, como es el CSA Patio Maravillas, lugar que por otro lado me parece más que interesante, son una comunidad de gente establecida que se responsabiliza más allá de la mera adhesión)

El discuso abierto y distribuido y anticentralizador grato chocó con mi reciente lectura de un artículo de la segunda edición de la revista Estudios llamado “El potencial utópico de la máquina en la pequeña escala [PDF]“. El discurso que me encuentro ya venía avisado por el uso del término “utópico” en el título. Utópico otorga épica a cualquier discurso o voluntad, le da un sentido y una orientación, es un camino esperanzador a seguir. Pero generalmente lo que encuentras tras él es una propuesta salvífica y universalista. Un discurso cerrado. El discurso.

El artículo comienza intentando buscar el poder libertador de la tecnología, hecho evidente para los que creemos que la forma de producir y los medios de comunicación son los que condicionan las estructuras de poder de una época, pero el texto juega en arenas movedizas preguntándose absurdos como:

Pero aun en este caso es posible considerar cómo artefactos como la lavadora suponen un ahorro de trabajo al tiempo que una inclusión en el hogar de una operación que antes se realizaba fuera, en ríos o en edificios públicos, en  compañía de otras personas que hacían de ese espacio un lugar de reunión.

Aparece ese ideal pobrista, autarquista y anti-tecnológico del que peca tan habitualmente la “izquierda” veintesiglista. Pero no, el discurso acepta que la producción individual llevaría al excedente y quiero entrever atisbos de la economía del regalo como fondo de la cuestión, pero se siguen empleando eufemismos como los términos “Tecnologías Apropiadas” para referirse a un idílio de máquinas “buenas” (para con la sociedad, el medio, o cualquier otro factor que entre en el esquema de determinados autores). Ah, y el miedo a hablar de mercado sigue presente, no olvidemos que es una publicación del entorno anarcosindicalista, pero seamos sinceros, profundizando en el asunto los más militantes se suelen dar cuenta que ante la destrucción del estado y el establecimiento en comunidades de libre adscripción, para evitar una imposición de factores a producir y una centralización de la economía, algo tiene que aparecer, aunque nos de miedo llamarle mercado.

Sin haber profundizado en este artículo sobre la esencia de este potencial “utópico”, he preferido titular este post como “radical”, frente al universal utópico aparece el radical como un potencial distinto, capaz de hacer cambiar enfoques y circunstancias, capaz de buscar los orígenes y sustratos para remodelarlos y orientarlos hacia un nuevo camino en manos de su ejecutor.

Vivimos tiempos donde el óptimo de escala productivo se va disminuyendo, los colectivos y masas amorfos  se dibujan y gracias a esta disminución de la escala sus trazos se vuelven nítidos y obtienen una forma definida, individualizada, pues no olvidemos que las estructuras de poder estan relacionadas tanto con la estructura iformacional, como con la capacidad tecnológica (llámale tejido empresarial, factores productivos o, algún día en el futuro, ocupaciones).

Hemos de evitar que aparezcan elementos que recentralicen los sistemas productivos, un único y adorado repositorio de productos físicos sería la perdición para la producción p2p, un verdadero facebook, una enciclopedia con el conocimiento bueno y aceptado de la humanidad, una única humanidad para un único futuro.

Compiladores de materia es un término que aparece en La Era del Diamante de Neal Stephenson. Estos dispositivos nanotecnológicos son capaces de producir en cualquier casa prácticamente cualquiero cosa por adicción atómica, átomo a átomo y cuyo suministro viene dado por una “toma”, la Toma, una única toma con un único catálogo. El garante para la estabilidad del mundo construido. De eso hablaremos en otro momento.

Ahora estamos en el camino hacia las  redes distribuidas de personas, hacia la destrucción de los valores nacionales y laborales a los que parece que vamos encaminados y, creo, será paralelo a la disminución de la escala productiva, que será un proceso progresivo. Lo cual no quita para que seamos radicales, radicalmente realistas.

PS: Vale, la calidad de los “vinilos” no es muy alta pero aún así me ha impresionado, aunque hemos de tener en cuenta que se han hecho con una impresora industrial de alta calidad. Cuestión de tiempo. Aún así he de reconocer que el chico tenía muy buen gusto.

—————————————————

Nota: Este artículo se me publicó antes de tiempo (yo símplemente quería guardar un borrador), lo comencé ayer antes de salir de casa y no lo he retomado hasta esta mañana. Sin embargo, los dos comentarios de Juanjo y David fueron realizados habiendo leido sólamente los dos primeros párrafos del mismo. Después este post ha estado oculto hasta que lo he terminado. Perdonad.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Autoexposición y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

13 Responses to Compiladores de materia y el potencial “radical” de la máquina en la pequeña escala

  1. juanjopina dice:

    Lo importante no es el tiempo que tenga la tecnología, sino el momento en que está. Y está cercana al punto de explosión. Ese momento en que, por ejemplo, la mitad de un subsidio de paro sea suficiente para, conocimientos y máquina en ristre, crear una pequeña empresa, y empezar a generar tejido industrial de pequeña escala con una competitividad tremenda. Ya en kickstarter hay varios proyectos dirigidos al abaratamiento de estas máquinas. Tiempo al tiempo…

    • me dice:

      Estoy totalmente de acuerdo. Más aún, no creo que nada en arte y tecnología (arte queda incluido dentro de la definición de tecnología si la analizas) sea nuevo, sino una aplicación de nuevos conocimientos, ideas agregadas que van variando y deformando, dando nuevas ideas y enfoques. Y estas nuevas ideas y enfoques son las que hemos de buscar y las que nos deben de empoderar.

  2. Si a ambos, y un añadido: para nosotros ahora la cuestión es encontrar el punto de escala (menor pero todavía no p2p en la mayor pare de los casos) y adaptar la producción y los procesos de pymes y coops a él. Objetivo: que el tejido de pequeña escala no sufra la crisis de la gran escala.

    • me dice:

      Me parece muy buen enfoque, que la gran escala sufra sus problemas y la pequeña demuestre que es más flexible, que una gran ola para ella es un simple balanceo que no percibe desde su perspectiva. Obviamente, este es un proceso gradual y de asimilación, sin hitos imprescindibles que ya se encargarán de inventar/buscar/dar nombre los historiadores del futuro.

      • Así es! Por cierto que estoy todavía en shock por lo que cuentas del patio Maravillas. Cierto que son una comunidad pero los discursos que les hemos conocido hasta ahora estaban en una onda muy distinta.

        • me dice:

          A mi me sorprendió mucho, pero hombre, ten en cuenta que la charla propiamente dicha no la dió nadie del Patio, sino que era alguien de Clone Wars, más procedente del mundo teki invitado por gente de alabs, que sí que es más cercana quizá a “los movimientos sociales”. Pero no dudo de que el mensaje pueda ir permeando. Al fin y al cabo, llevan la palabra “autogestión” en el nombre.

  3. pablo dice:

    Os respondo mañana a los dos. La entrada esta sin terminar, la publiqué por error.

  4. Pingback: Pensar como Piepowders

  5. Pingback: Compiladores de materia y el potencial “radical” de la máquina en la pequeña escala | Texto casi Diario

  6. Pingback: Imprímeme un par de copas | elDronte

  7. Pingback: El post más sesgado del mundo | elDronte

  8. Pingback: Tecnografías: Relatos o Barbarie | asincronia

  9. Pingback: Tecnografías: Relatos o Barbarie « asincronía

Los comentarios están cerrados.